
Quizás el
desencanto del presente. Pero basta solo un paso, para que nazca la ilusión,
porque “cuando todo se dé la vuelta habrá equilibrio”, la curiosidad, es la fuente de inspiracion de esta herramienta, el respeto la segunda pata y la comuinicación la tercera.

Quizás el
desencanto del presente. Pero basta solo un paso, para que nazca la ilusión,
porque “cuando todo se dé la vuelta habrá equilibrio”, 

Cuarenta poemas que parecen pasos a lo largo de las
horas, no en vano dice el autor en su subtítulo que se trata de “un libro de
horas” marcadas, a la antigua usanza, por la Liturgia Monacal del Medievo.
Y suena la primera campanada, “el primer pensamiento, el primer
presentimiento”. “Laudes. Si, es la hora”. “La hora postrera d


Pocas cosas ocurren por casualidad, esta tampoco. Arañando entre las
costuras de mi pequeña biblioteca, ha surgido una deuda, no una duda.
Le debía unas palabras a unos versos.
Unas palabras que han tardado meses en crecer, como una “Fortaleza de
Viento, de la escritora madrileña Letizia Molina (1976) y es que a esa fortaleza
resulta gratificante acercarse para disfrutar de sus paredes hechas estrofas transparentes,
arrolladoras y musicales, porque dice la poeta: “Me llaman por mi nombre
para que no lo olvide. Y desde su garganta el otoño improvisa verdades
caudalosas, mentiras como pétalos…”
Bajo el sugerente título “Los dioses que
olvidaron ser mortales”, su autora nos ofrece esta obra como un momento en el presente del camino, un
presente sin metáforas, frente al que se abren cuatro puntos cardinales o
características claves de su poética, o
de su arte de escribir, que ella
misma va a destacar
en el pórtico de su obra, las cuatro virtudes de su quehacer poético,
las herramientas que utiliza para tallar la estrofa, cuando dice: “los
dioses que siempre quisieron dominar el alma de los mortales, deseaban su
tenacidad, su pasión, su frialdad y su ironía…”
“ LA ESCARCHA EN EL BRASERO ”