viernes, 26 de marzo de 2021

un poema de mi libro inédito LA ROSA ROTA JOSE MARIA GARRIDO DE LA CRUZ , O GIL HERNANDO DE SANTIAGO, COMO QUERAIS

 

 

 

      

                    EL MAR Y LA PALABRA,*

 

El mar,

solo el mar,

el mar y la palabra,

el silencio de los dioses

 

El mar y su rugido

el blanco inmaculado del papel

la forma del color

como la tinta,

 

Como la tinta, negra y extraña,

sorda, inquieta y muda

desafiante,

cautiva de la locura y de las olas

 

Esas olas que golpean sin descanso

el barro de mi vida

modelando a cada instante

la forma de mi muerte y su después

 

Esas olas, ese mar, ese silencio,

compañeros de viaje en el vacío,

hoy se callan  

para hacer más fuerte mi dolor

 

Y escribo.

 

 

                             

 * La  fotografía corresponde al dios Gúndesbruch, de la mitología celta,  una de las piezas simbólico figurativas, de mi colección  que bajo el título  "eEMPAPELARTE"  se encuentra expueta en el centro comercial Isla azul, de Madrid.

 

EN POS DE LA MEMORIA HOMENAJE A D. FRANCISCO AGUADO CASAS QUE FUE MAESTRO EN HUESCA

Hoy tengo la necesidad violenta si se quiere de escribir sobre el pasado con letras de nostalgia, tinta de cariño y sol; ese sol frio que refresca las tardes oscenses en el verano a la sombra de un edificio, en la avenida de Ramon y Cajal, tras el puente del Rio Isuela, al que nadie quería ir, la Cárcel de Huesca. Allí sobre aquel granito histórico se sienten aun los pasos del maestro, ese hombre vestido de sonrisa que acude a diario a la escuela, a aprender de sus alumnos, o al menos eso decía él.

Cuando se habla de maestro hay que hablar de etimología y hay que decir que la palabra viene de magister, el que ejerce su vocación su magisterio con “autóritas”, y no con “vánitas”. Él, Paco llevaba la “autoridad” en la mirada y la esparcía con la palabra.

Coincidí con él entre aquellas rejas mías, en aquellos años de recién estrenada democracia en la que los derechos estaban a la par que los deberes, y en la que dentro de la cárcel nadie conocía. Éramos un equipo Dos maestros dos educadores, mis tres amigos tenían ganado el derecho a poner ante el nombre, el calificativo Don. Él, D. Francisco, a su lado siempre Don José Ignacio, Don Jesús, ese eterno deportista y yo que empezaba a aficionarme a las letras, aunque todas se me rebelaban.

Eran tiempos oscuros ahora vestidos de luz, tal vez porque me esté haciendo viejo, pero me gusta recordar la historia y rendir homenaje a aquellos que hicieron posible que personas desfavorecidas pudieran salir adelante y disfrutar de una vida feliz. Y en este proyecto Don Francisco Aguado casas era pionero y emprendedor.

Desgraciadamente no dispongo de ninguna foto suya para incluirla en este artículo, de todas formas, aún sin foto, espero que le llegue el aliento de mi gratitud.  

 

 

NOTA DE AGRADECIMIENTO:

 E


n relación con la exposición de la obra escultórica “EM-PAPEL-ARTE”, de JOSÉ MARÍA GARRIDO DE LA CRUZ , realizada a base de materiales reciclados, en tiempos de pandemia, por gentileza del CENTRO COMERCIAL ISLA AZUL y dado el éxito de la muestra va a continuar expuesta en dicho Centro hasta después de Semana Santa.

lunes, 22 de marzo de 2021

LA TUMBA BAJO LOS ROBLES[1]


Allí la vegetacion crece de forma abundante gracias al agua de los deshielos. Hace ya mucho tiempo que se ha ocultado el agujero en medio del bosque de robles milenarios, ahora abandonado por los miedos a los lobos y otras alimañas. Se dijo entonces que la caja podria pertenecer a alguno de los bardos o a esos hombrs que hacia sus armas de piedra, con las que mataba a las fieras que le servian de abrigo y alimento.

Aquel hombre, de cabellos largos y trenzados, de músculos poderososs, que lleevaba los pies descalzos, eligió tambien la tierra en la que quiso reposar eternamente.

En una de los laterales de aquella caja, habia un pequeño geroglífico que un mago, hace muchísimo tiempo,  supo dscifrar y reveló que  se trataba de un nombre, seguramente era el del muerto alli sepultado. A su lado la silueta de un gran perro cuyo pelaje negro como el azabache aún estaba perfectamente policromado.  Los estudiosos lo relacionaron con Gibión el bardo, el que  tocaba la lira, y con su perro Urco, al que llamaban el perro del diablo; y dicen que, para demostrarlo, estuvieron mucho tiempo buscando bajo tierra las cadenas con las que venía representado en las pinturas.

Había pasado la fiesta de Beltain[2] y en la tierra quedaban aún los restos de los fachucos[3]. Aquella tarde tormentosa, los esclavos mientras cavaban, invocaron a Taranis, el dios temido y después de pronunciar un conjuro secreto, siguieron trabajando hasta que dieron con un objeto más duro que la propia tierra. Extremaron los cuidados para no romper aquello que resultó ser una gran cabeza con cuernos. Alguno de los esclavos se desmayó, no se sabe si por la dureza del trabajo o por la impresión de ver al perro del diablo. Entusiasmados por los hallazgos, siguieron trabajando muy cerca hasta encontrar otro objeto más duro que el anterior. Dicen que se quedaron extasiados ante aquella espada de hierro oxidada. A su lado encontraron un hacha de piedra. A poca distancia dieron con una larga cadena de hierro. De la tierra fueron sacando hasta nueve eslabones iguales. Cuentan que uno de los esclavos tomó en sus manos la cadena y sus dedos primero se agarrotaron y se le furor cayendo de las manos, uno a uno, convertidos en sal.

Nunca más se supo de aquellos esclavos, ni de la cadena, ni de los objetos encontrados en aquel bosque de robles. Se dice que Gibión el bardo, el dueño de Urco, arrojó sobre aquellas tierras, una maldición de la que aún no se han librado los habitantes de aquellos siete valles.

 


 

 



[1] La figura no es un cuadro, sino que responde al nombre de “ Gibión, el bardo”, un sacerdote celta cuya representación simbólica forma parte de mi colección de esculturas realizadas con materiales reciclados,  “EMPAPELARTE”, que durante los meses de febrero y marzo de 2021 está expuesta en el centro comercial Isla Azul   de Madrid.  

Esta leyenda es pura ficcion basada en hechos irreales



[2] Fiesta de la primavera

[3] Antorchas con las que se alumbran en la recogida nocturna de frutos durante la fiesta de Beltain.

domingo, 21 de marzo de 2021

LA TRANSPARENCIA DEL CRISTAL PARA EL DIA MUNDIAL DELA POESIA JOSÉ MARÍA GARRIDO




Observo la transparencia del cristal

La copa que se llena,

El mostrador vacío

y las luces rutilantes


los segundos, despacio

golpean el cristal de todos los relojes

y miro el calendario    

el desencanto pintado de amarillo

en el papel

los números borrosos

los cementerios llenos


Y el ciprés vestido de domingo

como un soneto viejo del poeta

me regala su sombra y su cordura         

atada a la esquina de la noche  

las noches se suceden

sin que apenas pase el tiempo

cristalinas y precisas

semejantes, casi iguales

 


sábado, 20 de marzo de 2021

 

 

1.   



  LOS ÍBEROS: [1]

LA CUEVA DE TUBÁL

 

Nunca se le hubiera ocurrido a nadie pensar que aquel hombrecillo, jorobado, desarrapado y alcohólico, supiera tanta historia, sí, eran historias que le había contado su abuela, pero eran historias ¿o eran leyendas? Eran relatos que nadie había creado nunca. Dicen que después de que le encerrasen en aquel hospital para descabezados se dedicó a escribirlas en una serie de cuadernos que luego escondió celosamente.

Pero de eso había pasado ya mucho tiempo. De ellos se encontraron algunos que ahora son considerados un tesoro y están guardados en el museo antropológico de la ciudad.

Dicen que cuando el antropólogo Diego de Sandoval entró por primera vez en aquella nave, dispuesto a descubrir la verdad  sobre la leyenda de Tubál, aquél personaje fantástico héroe de los Íberos, del que decían que era nieto del mismísimo Noe y que narraba el jorobado en uno de sus cuadernos, lo primero que le llamaron la atención los restos de un viejo confesionario adosado a aquella pared encalada, que ahora estaba medio derruida, pero que sin duda perteneció alguna vez  a uno de los muros de carga de la vieja iglesia románica del lugar. Cuentan también, que Diego de Sandoval era un hombre extraño, solitario y que se guardaba sus descubrimientos, tan celosamente como aquel jorobado de antaño. 

Dicen que la luz del foco adosado a su casco iba iluminando la estancia, dejando ver en la pared una diferencia de color entre los distintos blancos del enyesado que señalaban la separación, y fue allí donde el pico del investigador empezó a clavarse para descubrir aquel misterio.

Y en el hueco, que se abría, cada vez mayor, surgían en su mente preguntas, una por golpe de piqueta; pero las respuestas permanecían ocultas en lo más recóndito de aquel pasadizo, que se abría poco a poco sin que se pudiera descubrir su última abertura. A base de escalones cortados en la roca, descendía tal vez, por la orilla de un rio subterráneo, hasta la morada de Tubál, el rey.

En las paredes entre las estalactitas, las sombras de unos esclavos llevaban en sus manos una especie de joyas para cambiarlas por espadas de piedra y, otros aferrados a los árboles buscaban alimento.También se cuenta que Diego de Sandoval, sujeto a una cuerda de orientación, dicen que iba fotografiando en su libreta, a golpe trazo de lápiz, cuanto se le aparecía en la pared, que era, la más fiel de las historias de Hespérida jamás contada.



[1] La figura no es un cuadro, sino que responde al nombre de “ Balaar”, un dios celta cuya representación simbólica forma parte de mi colección de esculturas realizadas con materiales reciclados,  “EMPAPELARTE”, que durante los meses de febrero y marzo de 2021 está expuesta en el centro comercial Isla Azul   de Madrid.

jueves, 18 de marzo de 2021

Atados al azar: HASTA SIEMPRE ANTON por JOSÉ MARÍA GARRIDO

Atados al azar: HASTA SIEMPRE ANTON por JOSÉ MARÍA GARRIDO:                No conozco la obra de Antón García Abril. este genio aragonés. Establecida esta premisa podrá considerase como una osadía o u...

HASTA SIEMPRE ANTON por JOSÉ MARÍA GARRIDO








            No conozco la obra de Antón García Abril. este genio aragonés. Establecida esta premisa podrá considerase como una osadía o una temeridad, cualquier comentario que yo pueda hacer sobre la misma.

Pero no es este mi propósito. El hecho de que no la conozca, porque no la entiendo o al revés, - que en este caso el orden de factores, como en la música, sí que altera el producto – no me impide expresar sin temor a equivocarme, que ha sido un creador, y como tal me permito desde el mismo prisma de la honestidad la licencia de rendirle un homenaje de admiración y respeto.

Es por mi parte una actitud que he mantenido desde hace muchos años cuando coincidí con él, por casualidad en el Real Conservatorio de Muisca de Madrid, en una visita al Catedrático de Guitarra desgraciada-mente también desaparecido, José Luis Rodrigo. Con ellos con su voz y sus arpegios la música llegaba al alma por otros a caminos. Creo que el mejor homenaje que se le puede rendir es escuchar su música, entrar en ella y comprenderla.

Desde el prisma de la honestidad con el que comenzaba esta página, creo que para mi es un objetivo una meta ac acercarme a su obra y mantenerlo en el presente siempre.

 

 


lunes, 15 de marzo de 2021


 LA MUESTRA SIGUE,  AHORA PARTE SE VA A LA BIBLIOTECA  ana maria matute y la cotra continua en el centro comercial isla azul de madrid

esperamos comentarios y que os guste


sábado, 13 de marzo de 2021


 

EL CABALLITO DE COLORES [1]

JOSÉ MARÍA GARRIDOI

 

Sobre el caballete un lienzo, mi pincel favorito y mis ojos, voy garabateando entre sus esquinas la silueta de un caballo imaginario que relincha al compás de su trotar sobre los botes de pintura.  Ese caballo ha borrado en la paleta los colores del pasado. El presente, que ya tiene música, cae en el centro del lienzo, por una absurda coincidencia matemática, mientras que los botes enloquecidos se esconden tratando de huir de su atracción.

 Ahora sopla el viento y me trae nuevas leyendas con algunas pinceladas aún muy débiles, giran las aspas del molino y se esparcen las gotas de placer por esa superficie. Su imagen va tomando posiciones por la espesura del ingenio, a la vez que se deshacen las manchas de la duda.

Me froto las manos como hacía mi padre cuando algo le gustaba, contemplo la fantasía de mi pintura y vuelvo a poner el pincel sobre el lienzo, dejando que la brisa vaya llenando mis vacíos. Llamo a los botes de pintura descarriados por su nombre, con una gota de perdón entre mis labios y todos ruedan por la cuesta del reloj, adelantando las horas con ese aroma a incienso que me gusta.

Como escultor me gusta jugar con el tacto, acariciar la piel de un sueño, dejando escapar todos los minutos del reloj, como dibujante necesito robar bocetos, como pintor siento la necesidad de disipar las nubes que amenazan con cerrar el cuadro, pero como pintor ciego preciso enloquecer el color, para apreciar los tonos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] La figura no es un cuadro, sino que responde al nombre de “OGMA”, una diosa Celta cuya representación simbólica forma parte de mi colección de esculturas realizadas con materiales reciclados, “EMPAPELARTE”, que durante los meses de febrero y marzo de 2021 está expuesta en el centro comercial Isla Azul   de Madrid.

sábado, 27 de febrero de 2021

LA SONRISA DE ANÚ JOSÉ MARÍA GARRIDO

 

 

Desde las ventanas de mi hotel se aprecia con nitidez el gran agujero en la falda de la montaña. Aún se conservan en la cumbre, los restos de algunas cruces del viejo cementerio.

 Fue al atardecer de la fiesta de Samhain, hace ya veintisiete años.

Cómo hoy, era viernes, 31 de octubre.

Desde entonces los musgos y los helechos cubren todos los caminos que llevan al antiguo cementerio, pero no han dejado de llegar turistas a la aldea.

Ella se aloja en mí mismo hotel.

-              Perdone, no me daba cuenta de que es posible que no sepa nada de esa fiesta. No está de moda. Ese día, los dos extremos de la rueda se juntan y por eso se dice que se encuentran a la vez los vivos y los muertos.

-   ¿Cómo?

-   Es el fin del verano, hora de evaluación de los frutos de la tierra y de las obras de sus habitantes.

-   Siga, por favor, me parece muy interesante su explicación.

-       Las fiestas suelen estar asociadas a costumbres relacionadas con la naturaleza y la forma de vivir de nuestros antepasados. Como hoy aquel día no llovía, pero el cielo tenía un color plomizo.

No hay riesgo de tormenta.

En el valle se aprecia un extraño silencio. Caminamos por una senda angosta y empinada, hasta cerca de la ribera del rio, hasta que el camino se corta con una pared de troncos en descomposición, que nos impide seguir.

Es una mujer alta, elegante, joven, parece culta.

Yo diría que ha viajado mucho.

Todavía no sé su nombre.

Al parecer ha venido atraída por la leyenda de los siete hombres del traje de paja.

-             ¿Ha oído alguna vez hablar del llanto de la rueda?

No es mi intención asustarla.

-              Se dice que esa montaña está totalmente horadada y que en su interior vive una extraña comunidad de monjes que siguen las creencias de la diosa Anú. Se dice. Solo se dice.

-              ¿Está seguro?

-              Como usted, todos quieren oír las voces de esos monjes, sus cantos, o sus llantos.

Los pendientes de plata de mi interlocutora, se mueven de una manera extraña.

-             No se asuste, eso sólo es un trueno. Entonces el estruendo fue mucho mayor. Pudo oírse más allá de estos valles, y el pequeño rio Pereiro, cerca del que ahora nos encontramos se desbordó.

- Nunca antes había oído hablar a los hombres de traje de paja de algo parecido.

-  Mire hacia arriba.  Hacia la mitad de la falda de la montaña por ese lado, se abrió un descomunal boquete.  ¿Lo ve?

-     Es enorme.

-      De aquellos hombres de traje de paja, solo quedan siete. Todos han muerto. ¿Ve esa especie de bancos de piedra en forma circular?

-      Sí.

-      Allí se sientan todos los días 31 de octubre, como hoy, para escuchar.

-     ¿Para escuchar, qué?

Ella tiene el rostro sobrecogido; su mirada es esquiva.

Abajo siete sombras alargadas sentadas sobre las piedras dispuestas en semicírculo perfecto.

Parecen estar cubiertas con hábitos.

En el valle hay un extraño silencio.

Dicen que cantan.

-      Me gustaría verlos más de cerca. ¿Avanzamos?

Accedo mientras comienzo a descender por una senda aún más angosta.

Siento cercano el ondular de su cabello rubio y largo.

Su agradable perfume, que podría ser semejante al de la diosa Anú me inunda. Camina despacio, detrás de mí, con cierta dificultad, a pesar de las cómodas sandalias que ha traído para la ocasión.

Al cruzar el cauce seco del rio Pereiro, me adelanta con paso decidido para iniciar el ascenso.

-      ¿Como se llama usted?

-      Balbina Fontes -, responde sin volverse

Sigue ascendiendo hasta el segundo repecho, siempre mirando al enorme agujero excavado en la montaña.

Un grito de horror y desesperación se escapa de mi garganta.

-     ¡Balbina!

Una columna de humo se levanta del lugar que pisan sus sandalias, y un aroma sulfuroso inunda el entorno.

Me quedo rígido, mirando al gran agujero. Allí, tras la larga fila de sombras, ella me saluda con una sonrisa cómplice.

Ya en el hotel, compruebo que no hay registrada ninguna mujer con el nombre de Balbina Fontes.

 

 

 

 

Intento levantarla.  Imposible. Pesa Como el mercurio.

Me vuelvo hacia la vasija verde. Igual. La roja y la amarilla, lo mismo. El mismo hedor. Tomo buena nota de la dificultad para moverlas.

Alargando los brazos voy acariciando los espejos hasta  encontrarme con algo que parece una  fisura, una junta.

- ¡Una puerta!

Empujo con suavidad. No precisa esfuerzos para abrirse.

- ¡Escaleras!

Tampoco están en el libro.

Bajan.

De nuevo oscuridad, enfoco con la linterna e intento sujetarme a unas paredes húmedas. Escalones desiguales,  - parecen de piedra-,  los cuento. Uno, dos. Hasta trece.

Un recodo.

Y siguen los escalones. Oros trece.

Creo que he descendido a una  profundidad de dos pisos. Un pasillo. Una luz al fondo, mortecina.

En mi idioma, una voz cavernosa y profunda multiplicada por el eco me pregunta;

-        ¿Quién vive?

Casi  me vuelvo a caer.  Mi voz no me responde, y la pregunta se repite.

-        ¿Quién vive?

Algo parecido a un cuchillo brilla  a la luz de mi linterna.

Los tres  pisos, la maleza del camino la habitación del hotel, donde abandono  mi cuaderno. Todo se queda en el miedo.

No he vuelto a ese lugar. No me interesa que salga mi nombre en los diccionarios de antropología. Nada. No quiero hablar más de ese asunto.

domingo, 14 de febrero de 2021

“EN PAPEL ARTE” “hubo un antes y un después” José María Garrido de la Cruz Centro Comercial ISLA AZUL MADRID

 



 

Durante los meses de febrero y marzo de este segundo año de pandemia permanecerá abierta en el Centro Comercial Isla Azul de Madrid la muestra de mi colección de figuras bajo el título “en papel arte” “hubo un antes y un después”. Se trata de una colección de veinte piezas, realizadas a base de materiales reciclados, siguiendo la primera ley de la termodinámica, es decir, transformando la materia,  con las que, de forma simbólica nos acercamos a la mitología celta.

La curiosidad, la historia, y la física son los cauces de tal aproximación en este tiempo de pandemia, desde lo que antes fue la materia prima,  inservible y el después,  que aquí se muestra.

Se trata de una muestra a la que quiero dar un carácter itinerante, al igual que lo tuvieron sus representados, los celtas, nómada. Ya ha pasado por la Biblioteca Luis rosales y la Casa de Castilla la mancha de Madrid, y a la que auguro y espero un largo camino.

Quiero que estas líneas sirvan desde aquí y a través de las redes de agradecimiento a cuantos han hecho posible esa muestra, el equipo de Isla azul y mi compañera Dori Rosado que ha dedicado muchas horas la fotografía y a la gestión de esta muestra